Carniceros del alma, conserváis el cuerpo más tiempo para así poder más fácilmente matar el espíritu. Todo aquello en lo que alguna vez creímos ya no tiene ningún sentido, todo aquello que el hombre un día fue, hace tiempo que dejo de existir. Ecos corruptos de un pasado que se pudre.
Hombres degradados al estatus de máquinas pensantes, a veces malpensantes, a veces no pensantes, y en la mayoría de las ocasiones mera materia combustible, desechos inservibles, despojos del pasado, de una civilización. De vuestra civilización. La sociedad que vosotros mismos habéis creado. La misma que todos nosotros hemos creado y ahora nos destruye. La misma que no podemos destruir. Ese mismo ente carnívoro y carnicero, carroñero de almas humanas.