Acabaré convirtiéndome en un perseguidor de fantasmas que yo mismo he creado para que me sirvan de sustento. Me doy cuenta de que en realidad deseo convertirme en las visiones que persigo, y ya no distingo si soy yo el que quiere transmutarse en espíritu o los espíritus los que quieren transmutarse en mí, y como un engaño planeado desde hace largo tiempo, envenenan mi mente con ideas nebulosas e indefinidas sobre el qué debe ser y el cómo tiene que ser. Acabaré persiguiéndome a mi mismo en pasillos interminables que conducen a la nada sin saber si sigo siendo yo, o acaso me he convertido en un fantasma.